Los gallos cantan al amanecer, los
despertadores suenan, la gente se pone en marcha: empieza nuestro segundo día
de gloria.
Comenzamos la ruta machadiana en el Mirador de los Cuatro Vientos, donde hemos contemplado el deslumbrante paisaje soriano, “la curva de ballesta que traza el Duero en torno a Soria” y, como le pasaba a Machado, hemos experimentado un intenso y compartido sentimiento de felicidad. Como no podía ser de otra manera, la silueta de Machado y Leonor ha celebrado nuestra foto de grupo. En el Hotel Leonor, nos hemos sentido como una pequeña familia, sobre todo cuando hemos oído cantar a nuestras compañeras, un sentimiento que sólo se podría sentir en Soria, pura y fría como decía el poeta.
Después hemos partido hacia San
Juan del Duero. Lo que nos ha impactado ha sido la peculiar arquitectura
(cuatro estilos arquitectónicos en un solo claustro) y estar todos juntos
presenciando un mismo panorama que sabíamos anclado en “El monte de las
ánimas”, una leyenda del poeta romántico
Gustavo Adolfo Bécquer.
Tras un paseo por los álamos del Duero nos hemos
dirigido hacia San Polo, donde se sitúa otra de las afamadas leyendas de
Gustavo Adolfo Bécquer, “El Rayo de Luna”. Sin duda alguna, el paisaje del
Duero ha sido uno de los momentos más emotivos de este gran día. Ver la luz y
oír el silencio del río nos ha causado una gran impresión. Al acabar, hemos ido
a Soria para degustar distintos platos sorianos y visitar sus célebres espacios
arquitectónicos: Santo Domingo y San Juan de Rabanera.
Luego nos hemos dirigido hacia el Cementerio Espino, junto a Ricardo, un humilde y gentil hombre que nos ha acompañado a visitar la tumba de Leonor, un lugar clave a la hora de analizar la biografía de Machado.
El último punto de nuestro viaje por
la ciudad de Soria ha sido el Instituto de Antonio Machado. Allí hemos conocido
a Ángel, el director, que nos ha narrado los sucesos más relevantes de la vida
de nuestro poeta y filósofo. Nos ha sorprendido su extenso cabal de conocimientos machadianos.
Realmente ha conseguido transportarnos al emocionante mundo del poeta.
Por la noche tras la cena, ha tenido lugar la representación del Monte de las Ánimas en el cementerio de Abejar. El ambiente allí era algo escalofriante e inhóspito, pero idóneo para representar esta leyenda.
Sandra Marín y Ámbar Triviño
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